En Navidad todo se acelera.
Pero hay cosas que siguen necesitando lo de siempre:
harina,
mantequilla,
huevos,
masa viva
y tiempo.
Nuestro roscón no es un “producto de temporada”.
Es una elaboración a la que llegamos
desde el mismo lugar que todo lo que hacemos:
respeto por el oficio.
¿Qué hace especial a nuestro roscón?
No es un secreto.
Es trabajo.
- masa madre
- fermentaciones lentas
- ingredientes de verdad
- reposos sin prisas
Nada de mezclas raras.
Nada de aromas “tipo”.
Nada de atajos.
Solo un roscón que huele,
que sabe
y que tiene miga real.
Un dulce que sigue siendo pan
Aunque sea un dulce tradicional,
para nosotros sigue siendo pan:
una masa que crece,
que respira
y que depende del cuidado diario.
Por eso cada pieza se trabaja
con la misma calma que nuestras hogazas.
Para compartir sin complicaciones
El roscón no va de lucirse.
Va de mesa.
De familia.
De amigos.
De repetir trocito.
De terminar hablando sin mirar el reloj.
Si a eso lo acompaña una buena miga,
mejor todavía.
En Tres Hileras seguimos apostando
por elaboraciones honestas,
bien hechas
y con sentido.
Este es nuestro roscón.
Sencillo.
Artesano.
De verdad.