
En Navidad todo se acelera.
Las calles, las compras, las agendas… y, curiosamente, también el pan industrial.
Nosotros no.
En Tres Hileras la Navidad no se afronta con prisas ni con recetas milagro.
Se afronta con más respeto todavía: al tiempo, a la fermentación y a la gente que se sienta a la mesa.
Pan para compartir (no para disimular)
La Navidad no va de panes perfectos por fuera y vacíos por dentro.
Va de mesas llenas, de cortar hogazas grandes, de repetir pan sin pedir perdón.
Por eso en estas fechas trabajamos panes pensados para compartir:
- hogazas de fermentación lenta
- migas abiertas, cortezas vivas
- sabores que acompañan sin molestar
Pan que aguanta una comida larga.
Pan que no necesita explicación.
Dulces de Navidad, pero con cabeza
Sí, hacemos dulces.
No, no hacemos fuegos artificiales.
Nuestros productos de Navidad siguen la misma lógica que todo lo demás:
- ingredientes reconocibles
- procesos largos
- nada que no tenga sentido
Panettone, bollería especial, roscones de reyes…
Hechas como se deberían hacer siempre, aunque solo se consuman una vez al año.
El obrador en Navidad
Mientras fuera todo va más rápido, dentro del obrador pasa lo contrario.
Navidad significa:
- más planificación
- más fermentaciones largas
- más control
- menos improvisación
Porque cuando hay más demanda, no se baja el nivel.
Se sube.
Pan de verdad para días importantes
Navidad no es el momento de probar “lo que aguanta una semana”.
Es el momento de poner en la mesa algo que tenga sentido, historia y trabajo detrás.
En Tres Hileras hacemos lo mismo que el resto del año,
solo que con más cuidado todavía.
Porque si hay días que merecen pan de verdad,
son estos.