El Día de Reyes es de los pocos días del año
en los que todavía pasa algo bonito:
la ciudad amanece en silencio
y las casas huelen a infancia.
Aquí, en Tres Hileras,
ese día empieza un poco antes.
Masa viva.
Fermentaciones largas.
Roscón que crece sin prisa.
Y obrador con olor a mantequilla y naranja.
Nuestro Roscón de Reyes
No es un roscón “rápido”.
Ni uno “que aguante eternamente”.
Es un roscón hecho como creemos
que se deben hacer las cosas:
- ingredientes reales
- masa madre
- reposo con tiempo
- manos que saben lo que están haciendo
Sencillo.
Tradicional.
De verdad.
Lo importante no es el dulce
Lo importante viene después:
Las mesas llenas.
Los niños medio dormidos.
La familia.
El café.
Las tostadas.
Las risas.
Y ese gesto que nunca cambia:
“¿Cortamos un poco de roscón?”
Reyes es un recordatorio
De que todavía hay espacio
para lo auténtico.
Para lo que no corre.
Para lo que se hace bien.
En Tres Hileras seguimos apostando
por el pan y los dulces que tienen sentido.
Si tu mañana de Reyes huele a roscón,
nos hace felices formar parte de ese momento.